Cada vez es más común adquirir productos o contratar servicios a través de diferentes entornos digitales como las plataformas, páginas web, aplicaciones, redes sociales, entre otras. El crecimiento exponencial del comercio electrónico, que se vio acelerado por el escenario de la situación sanitaria mundial, la cantidad y variedad de ofertas que están disponibles en Internet y la diversidad de modalidades de compra en estos entornos, complejiza las relaciones de consumo y, por ende, vuelve necesario brindar una mayor protección a las y los consumidores y usuarios.