El 3 de junio de 2015 un grupo de periodistas feministas convocó a una gran movilización para decirle basta a los femicidios luego de la muerte de Chiara Páez, asesinada por su novio y enterrada viva. Estaba embarazada de tres meses.
Una multitud de voces e identidades desbordó la plaza de los dos Congresos al grito de Ni Una Menos, entre tristeza, conmoción y bronca. Y así fue en otras tantas plazas de la Argentina. Ese grito colectivo se expandió y se hizo bandera.