El encuentro arrancó con un sentido homenaje a Quino a quien María del Carmen Bianchi definió como “no solamente el padre de Mafalda, sino el padre de la consciencia de muchos argentinos y argentinas”.
Luego presentó a Luciano Saracino como un joven escritor que se define a sí mismo “como un todoterreno por los numerosos géneros que abarca su obra, editada en Argentina y otras partes del mundo” y destacó a la historieta por “el arte mayor y porque en las bibliotecas, es muchas veces el primer lenguaje al que se acercan aquellos que no han podido acceder a la escritura”.

